Todo lo que necesitas saber sobre las temperaturas del coche

Todo lo que necesitas saber sobre las temperaturas del coche

Vigilar que las temperaturas del coche sean las adecuadas es muy importante. Cualquier situación o valor anómalo indica que algo no está funcionando como debería y, de no tenerlo en cuenta, el resultado puede ser una avería cuya reparación exija un desembolso importante de dinero.

Es cierto que hoy en día cualquier vehículo lleva incorporados dispositivos que alertan ante cualquier problema con las temperaturas del coche, pero la mejor arma es la prevención. Llevar un correcto mantenimiento evitará que se disparen esas alarmas. ¿Pero qué es lo que hay que saber si de temperaturas hablamos?

1. La temperatura del motor

Dentro de las temperaturas del coche, esta es, sin duda, la más importante. Mantener los niveles adecuados y parar de inmediato si estos se elevan por encima de los límites evitará más de un disgusto. Esa temperatura óptima se sitúa alrededor de los 85º C – 100 º C, dependiendo del vehículo.

Evidentemente, en el motor, las temperaturas que se pueden alcanzar en la cámara de combustión son mucho más elevadas. Es tarea del líquido refrigerante mantenerlas a raya, absorbiendo el exceso de calor del motor. Por ello, es fundamental revisar los niveles del circuito cada cierto tiempo. Si la cantidad de líquido es insuficiente, no será capaz de bajar la temperatura a cifras óptimas.

En cualquier caso, la falta de líquido refrigerante no es la única responsable de la subida de las temperaturas del coche en lo que al motor se refiere. También puede deberse a un fallo en el ventilador, un mal funcionamiento del termostato o averías en la bomba del agua.

Lo que es fundamental es parar de inmediato si el sensor ola aguja de temperatura nos indica un sobrecalentamiento. Temperaturas muy altas mantenidas durante mucho tiempo pueden provocar averías irreparables en el motor.

 2. La temperatura del aceite

Otra de las temperaturas del coche fundamentales es la del aceite. Este elemento es esencial para que el motor del vehículo funcione correctamente, lubricando sus componentes y evitando el desgaste de la fricción continua. Por ello es tan importante que los niveles sean los adecuados, así como la calidad y el estado del aceite.

La temperatura óptima del aceite para empezar a ofrecer una buena lubricación se sitúa alrededor de los 60º C, aunque puede variar según el índice de viscosidad del producto. ¿Por qué es importante tener en cuenta este tipo de temperaturas del coche? Básicamente, porque es a partir de esa cifra cuando la lubricación es la adecuada y el motor está perfectamente protegido.

Por ello, lo recomendable es arrancar y conducir al principio con mucha suavidad, evitando acelerones hasta que el aceite llegue a la temperatura adecuada. Por cierto, el aceite puede alcanzar hasta 150º C, aunque a esa temperatura empieza a perder propiedades.

3. Temperatura del habitáculo

No influye en la mecánica, pero es otra de las temperaturas del coche que no se pueden perder de vista. ¿La razón? Que la comodidad del conductor afecta, y mucho, a la seguridad a la hora de conducir. ¿La ventaja? Que en este caso, sí, somos nosotros quienes la controlamos gracias a los sistemas de aire acondicionado y ventilación del vehículo.

Conducir a una temperatura elevada puede provocar somnolencia y fatiga, nada recomendables cuando uno se pone al volante. Por ello, el consejo es que el habitáculo se sitúe entre 19º C y 22º C. Esa es la temperatura recomendada para conducir en las mejores condiciones.

Las controlar las temperaturas del coche es fundamental para evitar averías, imprevistos y también accidentes que pueden ser serios. Por ello, es una cuestión que nunca debes pasar por alto.

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